jueves, 22 de enero de 2009

PELÍCULAS DE CULTO: LA MISIÓN

América, siglo XVIII. La Misión se encuadra en la jungla tropical que está por encima de las cataratas de Iguazú. Allí un jesuita, el padre Gabriel (Jeremy Irons), sigue el camino de un jesuita crucificado, sin más armas que su fe y una flauta. Al ser aceptado por los indios guaraníes, Gabriel crea la misión de San Carlos. A sus seguidores se une Rodrigo Mendoza (Robert De Niro), extraficante de esclavos, mercenario y asesino, que encuentra su redención entre sus antiguas víctimas, convirtiéndose a su vez en jesuita. Después de años de luchar juntos, se ven divididos por posturas opuestas en una dramática batalla por la independencia de los nativos. Uno confía en el poder de la oración. El otro cree en la fuerza de la espada.


Magnifica y emotiva película, La misión (1986), dirigida por Roland Joffé, cuenta una historía sobre la redención y penitencia, utilizando unos paisajes naturales preciosos. Es una historía conmovedora sobre la realida política versus la naturaleza. El hombre es de naturaleza animal, por lo que destruye lo que ama por fines egoistas. Esas serían más o menos las lecturas que se podrían hacer de esta grán película en la que destaca su grán fotografía, paisajes inolvidables en America Latina y esa grandiosa banda sonora(una de las mejores de la historia), que te pone los pelos de punta por su belleza, creada por Ennio Morricone. La película concigue conmover hasta al más duro.

Roland Joffé logra una buena dirección tras las camaras (grán puesta en escena), mientras que el duo protagonista( Jeremy Irons y Robert de Niro) están simplemente esplendidos, en unos papeles muy logrados. De Niro consigue que amemos su personaje según transcurre el metraje, cuando al principio lo odiabamos.
La Misión tiene escenas magnificas, por ejemplo la del jesuita crucificado cayendo por las bellisimas cataratas de Iguazú o la escena en la que De Niro sube a montaña con la carga ( la auto-culpa lo atormenta) y al rato se pone a llorar, no tiene precio.
Lo dicho, peliculón, para verlo tranquilamente sentado en tu sofa y gozar de una obra maestra de la cinematografía. Si la película consigue emocionarte y que se te escapen un par de lagrimillas, es señal de que eres humano.



1 comentario:

Txubel dijo...

Peliculón, y buena crítica Josu.

Saludos.