miércoles, 25 de julio de 2012

JAZZALDIA 2012


Este es un breve resumen de lo visto por un servidor en el Jazzaldia de este año. No han sido muchos conciertos como el año pasado, pero no estuvo tan mal, tuve la suerte de ver conciertos geniales. 

El Viernes me acerqué a la Plaza de la Trinidad, donde uno de mis guitarristas favoritos actuaba como telonero. Hablo, como no, del genial Marc Ribot, un veterano guitarrista, que ha trabajado con ilustres como Tom Waits, John Zorn o Elvis Costello, y sus trabajos destacan por la originalidad y diversidad. Pues bien, esta vez venía acompañado por Los Cubanos Postizos, grupo que forman: Brad Jones, Anthony Coleman y Horacio "El Negro" Fernandez.

El estilo de esta banda, como bien dice el nombre del grupo, consta en canciones cubanas dirigidas en un formato jazzistico, no hay letras, es instrumental, pero en cada canción hay alguna frase o grito que da fuerza al tema. Eso si, aunque la banda sea la ostia en verso, los solos de guitarra de Ribot son los que le dan esa riqueza y emotividad al conjunto. Estuvieron super motivados, entretenidos y divertidos. Temas como "Aquí como allá" o "Postizo" lograron el éxtasis entre el público.

Conciertón, y una prueba más de que Marc Ribot es un genio, esperemos verle otra vez, más pronto que tarde a poder ser.


Si Marc Ribot & Los Cubanos Postizos fue la magia, no puedo decir lo mismo del otro concierto, que si bien, estuvo bien ejecutado, me dejó bastante frío. Hablo del "show" de Melody Gardot. Para empezar, tuvimos que esperar una "hora" a que empezara el concierto. Entre pitos y silbidos, apareció sola la cantante, cantó a capella "No more my lord". La verdad, los silbidos se convirtieron en aplausos, parecía que la cosa podría mejorar, pero al concierto le faltó garra en mi humilde opinión. La genial cantante, que abusó de poses y tics de diva, vino acompañada de una amplia banda. 

La gente reunida disfrutó del concierto, pero faltó marcha. Quizás se deba a que su estilo no casa con mis gustos más favoritos. Temas de bossanova, tango,.....Lo dicho, tocaron muy bien, pero no me acabaron de matar. Me fui del concierto antes de tiempo. Había que guardar fuerzas para el día siguiente.



El sábado también tenía doble cartel en la Plaza de la Trinidad. Ninety Miles fueron los encargados de abrir la velada. Y vaya concierton. El grupo lo forman, atención: Steton Harris (vibrafono), David Sanchez (saxo), Nicholas Payton (trompeta), Edward Simon (piano), Ricky Rodriguez (bajo), Terreon Gully (batería) y Mauricio Herrera (percusión). Vamos, una colección de talentos fuera de lo común. Harris hizo de maestro de ceremonias (hablaba bastante bien castellano), y los temas sonaban con fuerza, en cada canción los músicos demostraban sus dotes en largos solos llenos de precisión. Temas como "brown belle blue" o "the forgotten ones", nos volaron la cabeza.

Tras una hora de actuación, el grupo se despidió entre miles de aplausos. 


Esta vez la espera no fue tan larga y Al di Meola apareció junto a su banda (sin Rubalcaba), para tocar "Misterio". Pero al terminar pasó algo muy raro. Se puso a hablar de que quería hacer el mejor concierto posible y el grupo abandonó el escenario. Al parecer no parecía muy contento con el sonido y los técnicos. Al rato volvió, esta vez con Gonzalo Rubalcaba (piano), y la cosa mejoró. El formato es bastante peculiar: Dos guitarras, acordeón, piano y batería. Meola demostró su talento a las 6 cuerdas, donde sus dedos recorrían el mástil a la velocidad de la luz. Rubalcaba también demostró que ha nacido para tocar el piano, vaya rapidez, incluso tuvo tiempo de tocarse unos temas en solitario.

En mi opinión, lo mejor fue al final. El grupo dio un recital, había temas más marchosos, y Meola ya parecía disfrutar tocando. Una traca final de lujo, donde tras hora y media (mas o menos), dieron por terminada la contienda.

Tras el concierto ambos músicos estaban en el stand firmando discos.


Tras los conciertos de la Trinidad, opte por ir a la Playa Zurriola, donde se encontraba mi primo, viendo el concierto de The Waterboys, unos míticos escoceses que yo no conocía. Incluso según tocaban los temas ni me sonaban. Eso si, el concierto estuvo de lujo. Hicieron vibrar a todos los asistentes, y los músicos estuvieron muy concentrados (sobretodo el violinista y el batería). Repaso a su discografía y infinidad de aplausos cuando finalizaron el "show". La vieja guardia nunca para.

Estos han sido los conciertos que vi en el Jazzaldia 2012, pocos pero intensos. El siguiente año...más!!

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