viernes, 27 de julio de 2012

LA PERFECCION EXISTE!!


El Domingo pasado vi el mejor bolo de mi vida. El concierto más perfecto que mis ojos han podido degustar. Pero dado mi emoción, decidí dejar pasar los día, viendo si lo visto en el Palacio Euskalduna fue fruto de algo pasajero, o si de verdad, tenía que reafirmar mis sentimientos y arrodillarme ante tanta perfección. La respuesta es: Si, el concierto de Bon Iver ha sido lo mejor que he visto hasta ahora. Por que? Por esto!!

En primer lugar, lo primero que llamó mi atención, fue el escenario del concierto. El Palacio Euskalduna de Bilbo, el cual no conocía ni por fuera ni mucho menos por dentro, me pareció precioso. Por fuera se daba un aire majestuoso, y ver a tanta gente esperando el "show", no hizo más que aumentar las ganas de ver a nuestro ídolo. Gente conocida en los aledaños para presenciar algo grande. Visto los vídeos de Youtube, o los comentarios de gente que vio al bueno de Justin Vernom (Bon Iver) en París, hacían que hubiera grandes esperanzas en el evento.

Por dentro, una vez sentados en una especie de palco (en el piso cuarto), nuestras ganas aumentaron. La preciosa arquitectura (tallada en madera), daba mas fuerza si cabe al concierto. La gente buscaba su asiento, y decir que el Palacio Euskalduna, si bien no estaba lleno cien por cien, tenía una pinta excelente. La gente respondió al evento.

Otra de las razones de alegría fue el telonero, Sam Amidon, un cantautor, el cual desconocía, que fue una revelación más que positiva. Un joven, solo, con su guitarra y banjo, y su gran voz por bandera, fue capaz de llenar la Sala donde 2000 personas esperaban al cabeza de cartel. Pues bien, Amidon se ganó al público desde el primer tema. Se mostró simpático, carismático y con carácter. Para la segunda canción (la bella Way Go, Lilly) hizo que el respetable cantará con el, ayudandole en los coros. Temas folk, muy melódicos que nos hicieron pasar un muy buen rato. Presentaba su último disco (I see the sign, el cual me lo compré y es muy bueno), y durante 40 minutos nos regalo su música ante la atenta mirada y aplausos del público. En el último tema, en pleno trance, el cantante se puso en mitad de un tema a desvariar gritando y dejando a todos atónitos. Muy grande, un artista que cumplió con creces.


Las perspectivas no podían ser mejores. Buen sitio, buen ambiente, genial telonero,...solo nos quedaba Bon Iver y su banda. Los instrumentos preparados, todos callados, se apagan las luces,....en estas que aparecen los músicos (9 nada menos) y empieza la fiesta. Hay 3 guitarras, 3 teclados, 2 baterias, 3-4 vientos, 1-4 voces, 2 violines,....esto es la ostia!! Empiezan con "Perth", a la que seguiría "Minnesota, W.I", ambas de su disco nuevo, el cual tocaron integramente. En vivo me sorprendieron, no fallaron una puta nota, además sonaban como en disco, tanto instrumentalmente como de voz (con la ayuda de los coros). Justin se mostró amable, conversador y muy agradecido, y eso se tradujo en el espectáculo. La fuerza que las luces dotaban el directo fue esencial, los diferentes tonos de luz (mostrándose tanto en las partes suaves como en las más fuertes), dieron significado a la exhibición. Uno de los aciertos del concierto fueron las luces, ya lo creo!!

Estábamos hipnotizados, deslumbrados ante tanta belleza, tantas ganas de sentir y vivir, y tanta pureza, esta música salía desde los poros de unos músicos muy profesionales. No me cansé de aplaudir. Incluso en dos temas que no conocía, lo bordaron. Durante 100 minutos, mas o menos, sonaron trallazos como "Holocene", "Towers", "Flume", "Calgary",.....Un momento emotivo, fue cuando los músicos abandonaron la sala, dejando a Justin solo con su guitarra. El músico aprovecho para agradecer (comentar su grave voz cuando habla, una especie de Clint Eastwood, curioso de un tipo que canta en "falsete", eso si, muy natural) y se tocó "Re:stacks", momentazo. Los aplausos, incluso alguna lagrimilla, fueron unanimes. Ya lo habían conseguido, magia y de la buena.

Pero todavía quedaba la traca final. Se fueron los 9, la gente empezó a silbar, aplaudir, gritar,....Parecía Vietnam en los años 60. De pronto, vuelven a aparecer, y Justin hace humor convenciendonos que tenemos k cantar con el, una utopía viendo las voces de unos y de otro, pero el público responde y "The Wolves (act I and II)" suena inmejorable. Si esto fuera poco los músicos dejan sus instrumentos, Justin coge la guitarra, y todos juntos, se dirigen a un micrófono más adelantado, a pie de pista, a pocos metros de la primera fila. Empiezan a cantar "Skinny Love", esto es la ostia, creo que ni los Beatles causaron tanto furor. Justin cantaba y tocaba las 6 cuerdas. Los demás, detrás de el, creando una especie de circulo, hacían los coros, incluso tocaban las palmas. Lo dicho, magia!!!

Se fueron, esto ardía, parecía que se nos caía abajo el Palacio (en esos momentos me daba igual morir); aplausos, gritos, silbidos, más aplausos,..... Y vuelven!! Aquí ya si, terminan con "For Emma" de su primer disco, con la gente levantaba tocando palmas, en términos taurinos cortaron las dos orejas y el rabo, y culturalmente escribieron una gran página en la historia de la música y del Euskalduna. Si hace poco Julio Iglesias manchó esta sala con su veneno, Bon Iver instaló la perfección total.

Al finalizar la contienda, la gente agolpada en el set del merchandising, discos, nikis y vinilos volaban a la velocidad de la luz. Lo dicho, el mejor concierto que he asistido en mi puta vida, por lo menos hasta ahora, pura magia!! Gracias BON IVER!!

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