domingo, 3 de marzo de 2013

SOBRAN LAS PALABRAS


Pese a haber reposado la mente casi una semana, es difícil hablar del concierto que ofreció Mono en el Antzoki de Bilbo. Complicado, por el simple hecho de describir con precisas frases lo grandioso y complejo de su propuesta y lo difícil que es definir los distintos sentimientos que crea en nuestro interior. Si hay una banda que crea emoción y melancolía en la misma medida, eso son...MONO.


25 de Febrero. 21:00 horas. Con una puntualidad sorprendente aparecieron en escena nuestros 4 protagonistas. El evento no tuvo teloneros, y la verdad, fue una pequeña decepción, puesto que en anteriores fechas estuvieron compañados de Chris Brokaw. Para los menos iniciados, decir que Brokaw fue miembro de los grandes Codeine. Pese a que no he oído su propuesta como solista, todo hace pensar que de calidad va a andar sobrado. Pero en esta ocasión, Mono fue el único grupo que hizo acto de presencia. La verdad, pensaba que al estar solos, su set list llegaría a las dos horas, no fue así.

Hideki (guitarra), Taakira (guitarra), Tamaki (bajo) y Takada (batería) se bastaron para crear una bola sónica que dejó perplejos a los pocos asistentes a la velada. Sí, es verdad. Hacia mal tiempo, era Lunes, la crisis y tal,....pero parece extraño que un grupo del potencial de Mono tocaran para tan poca gente, eso sí, el hecho de contar con poca gente hizo de la velada algo mas íntimo, casi místico. Los asistentes se veía que eran muy fans, vibrando desde la primera nota y entrando en un mundo bastante cinematográfico.

Lo primero que me sorprendió fue el kit de batería del amigo Takada (vaya crack), que contaba hasta con un gong. Con una precisión milimetrica estuvo muy a la altura de las circunstancias, con un tacto perfecto en las partes delicadas y lentas y muy bestia en los momentos cañeros. Los guitarristas, sentados en sillas y mirando hacia abajo casi todo el rato (apenas pudimos verles las caras con sus largas melenas), crearon todo un universo de atmósferas y ritmos. Destacar la locura que desataba Taakira en algunas partes, levantandose de su asiento y arrastrándose en el suelo, como si estuviera haciendo el amor con su guitarra. Destacar la magnifica labor de la guapisima Tamaki a las 4 cuerdas. Además demostró sus dotes al piano.


Fueron unas 7-8 canciones, cada cual más genial. La banda nipona anda presentando su último disco (For my parents). Pese a todo disfrutamos himnos de diferentes discos. Temas como Dream Odyssey; Unseen Harbour; Burial at sea; Ashes in the snow,.......nos pusieron los pelos como escarpias. Su música instrumental es como una banda sonora de tu vida. Cada nota es un preciso momento de tu existencia, y sus diferentes partes logran a uno emocionarlo hasta llorar de alegría o agitar el cuello como un poseso lleno de rabia. Apenas tocaron hora y media, el grupo se levantó y nos saludó con la mano (lo único que dijeron en toda la noche). Sobraron las palabras, habló la música.

Pena que no volvieran, aunque sea para tocarse una mas, hubiera sido de matricula de honor. Desgraciadamente nuestros queridos Mono no volvieron, pero visto el resultado en forma de gente haciendo cola en el set del "merchandising"; queda claro que lograron enternecer hasta al más duro. 90 preciosos minutos de abstracción, que para los tiempos que corren son un regalo para nuestro oído, y nuestras maltrechas almas.

EPICO!!!!

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