jueves, 15 de mayo de 2014

CUANDO EL RUIDO ES ARTE


4 de Mayo, Domingo. No contento con ver la final de pelota, después, nos acercamos a la Sala Zulo (Lasarte) para presenciar unos conciertos. Zurra de la buena por parte de tres grupos franceses que no dejaron títere con cabeza. No hubo mucha gente, pero los afortunados gozamos de lo lindo.



Algo más tarde de lo anunciado comenzó el primer grupo. El quinteto Revok sorprendió a la parroquia melómana con su propuesta. Post-hardcore-noise, ramalazos metaleros, para un grupo que se dejó la piel en el escenario. Yo no los conocía y me llevé una muy grata sorpresa. Destacar su frontman, motivado como pocos que logró conmover con su voz (a veces bruta, otra más emotiva, todo ello con un halo de oscuridad). Bestias pardas del directo, demostraron que son una banda muy buena, y eso que creo que no han tocado techo. Buen descubrimiento!!


Tardaron un poco en montar sus utensilios, pero el siguiente grupo, Comity, también enseño sus cartas y demostró su valía. Solo el excesivo sonido que tuvieron lastró un poco el directo. Banda que convinaba con maestría el post-metal y el noise, con todos sus integrantes gritando por el micro. Otra gran alegría, pues tampoco conocía a esta brutal banda. Como curiosidad comentar el extraño instrumento que tenía uno de los guitarristas. 40 minutos de violencia no apta para cardiacos, y todavía nos faltaba el plato grande!!



Lo de Celeste es de otro planeta. Sus discos son la ostia, y tenía ganas de observar su directo. Hay que decir que en vivo ganan enteros, son de otro mundo. Lo primero que me sorprendió era que eran cuatro. El cuarteto creo un aura muy misteriosa. Primero con el humo que inundaba la sala, y luego cuando se pusieron unos frontales que esparcían una luz roja que creo algo marciano, de otro mundo. Ante tanta parafernalia, su música no quedó en un segundo plano. Todo lo contrario.. Su mezcla de post-black, screamo se pegaba en nuestra piel, y destrozaba nuestro maltrecho oído. Su música te hipnotizaba hasta tal punto que sentíamos vibrar, flotar. Visualmente no veíamos gran cosa, humo y luces, pero se sentía a la banda dejarse el alma, ante una audiencia entregada.

Pena que sólo tocaran media hora, eso sí, suficiente para evadirnos de este mundo y caer rendido en su grata propuesta. Larga vida a Celeste.

Después de los conciertos, merchandising (hay que ver que bonitas son las portadas de Celeste, tanto de los discos como de las camisetas) y a casa, con la sensación de presenciar algo único, mágico!!!