viernes, 29 de julio de 2016

JAZZALDI 2016, PARTE 1: PUTA LOCURA!!


Esta edición del Heineken Jazzaldia ha estado llena de buena música. Este año hemos disfrutado de un festival más largo (desde el 21 de Julio hasta el 25 de Julio), donde las bandas han dado auténticos recitales. Pero vayamos por partes...

El Jueves 22, después de salir del trabajo nos acercaron a Donosti, donde un concierto de alto copete tendría lugar. El genio sin par Marc Ribot ofrecería una autentica exhibición junto a su banda (The Young Philadelphians). 7 músicos, entre ellos: Jamaaladeen Tacuma (bajo), G.Calvin Weston (batería) y Mary Halvorson (guitarra), casi nada! El concierto fue gratuito y la gente lo pasó en grande. La Heineken Terraza, al principio muy tranquila, donde todo el mundo estaba sentado en el suelo, se convirtió en una fiesta. La gente se levantó y empezó a menear el esqueleto. La banda conbina muchos estilos, donde quizás predominan más la mezcla de blues y funk. Ribot demostró su pericia a las seis cuerdas (pocos le tosen), mientras cantaba con su rasposa voz. Weston (batería) hacía los coros, incluso cantó en varios temas, demostrando su gran voz. Hora y pico de disfrute que fue una verdadera barbaridad. Ribot nunca defrauda, y con una banda como la del Jueves, mucho menos. Genial inicio del Jazzaldi, y marcha para casa que al día siguiente había tajo.



El Viernes 23, después del trabajo, volvimos a Donosti. Había cosas interesantes, y optamos por acercarnos a la playa. Ryley Walker estaba desgranando su arsenal, folk-rock melódico, que si bien puso a la gente a tono, a mí no me acabó de matar. Quizás fue su monotonía, si bien el tío intentaba ser ameno, sobretodo cuando hablaba a la audiencia, pero su propuesta no nos animó mucho. Quizás tuvo que ver que cuando nos acercáramos el concierto ya estaba empezado.

Después de cenar y deambular por diferentes sitios, volvimos a la playa para ver a uno de los grupos "top" del festival. La gran banda Snarky Puppy ofrecieron una orgía sónica que difícilmente olvidaremos. 9 músicos, venidos de USA, y comandados por el bajista Michael League, que dejaron claro su maestría a los instrumentos. Bajo, batería, teclados, saxo, trompetas, efectos, guitarra,....puro jazz tocado con una clase soberbia. Temas largos, donde todos los músicos se pudieron explayar bien. La gente bailando como loca; y sus "hits" reventándonos los tímpanos. Destacar la recepción del público al himno "Lingus (we like it here)". Increíbles, soberbios,....no hay adjetivos para describir la inmensidad de esta banda, que se cuela entre los grandes del jazz de ahora (junto a The Bad Plus, o Medeski, Martin & Wood), y nos frotamos las manos para lo que les queda por tocar, viendo su juventud. Una puta locura, y todavía nos quedaban 3 día de festival.

Continuará.....