viernes, 13 de octubre de 2017

EL MENSAJE DE SWANS!



6 de Octubre. Como buenos melómanos nos dirigimos a Bilbo (Antzoki) para ver a una banda grandiosa, Swans, combo que ya vimos hace unos años (también en el Antzoki, y que nos dejaron sordos de placer). La banda antes venía con Thor Harris, una bestia parda, un multi instrumentista que no dejaba indiferente a nadie. En su lugar está Paul Wallfish a los teclados. Sobra decir que lo hizo de lujo.
Pero antes de ver a nuestros titanes favoritos, disfrutamos de los teloneros, pese a que por momentos se escucharan más las conversaciones de la gente que la suave e emotiva música de Baby Dee, que junto a su sobrino a la guitarra, dejó a todo el mundo perplejo. Ella con su estridente voz y su acordeón, tocaba canciones folk con aires cabareteros (un aroma a Tom Waits en varios momentos), y donde dividió a la gente. Algunos no la tomaron en serio y se pusieron a hablar o gritar, lastrando el directo; y otros como yo, disfrutamos de la bizarrada en vivo. Una formación original, rompedora, única. Una gran apertura para lo que nos vendría después.

Definir a Swans se antoja complicado, en disco te entran o no (a mi me flipan). Pero en vivo es otra dimensión. La sensación durante y después de un concierto de Swans es algo místico, algo religioso. No en vano, Michael Gira, el líder de la banda, parece un chamán, un predicador que nos ilumina, nos escupe su rabia, y de paso, nos hace un exorcismo musical. Para ello, además de su peculiar voz de ultratumba, dirige a la banda, diciéndoles donde darle más volumen. Como no, cuenta con 5 músicos formidables (esta es la última gira con dicha formación), que juntos, crean una bola sonora que riete del katrina. Tenía la preocupación de como aguantaría mi oído a tal densidad y violencia sonora, pero la verdad es que el concierto fue cañero hasta la extenuación pero se podía digerir bien. Estamos ante unos Swans desatados como antes pero menos ancestrales y más punks.

2 horas y pico de dolor, tensión, agonía (temas largos, donde la voz de Gira se convierte en protagonista), en el buen sentido de la palabra, porque su música, de difícil descripción, es una especie de cataclismo que revienta en una sucesión de distorsiones apocalípticas. Gira es el enviado del diablo y nos trae su mensaje. Temazos como "The knot", "screen shot", "cloud of unknowing", "delisquence" o "Glowing man" nos partieron el alma, y nos mantuvieron en vilo en un viaje alucinógeno, que terminó en una ovación de gala.

Al final, Gira apareció al set del merchandising, y firmó discos y vinilos. Además de ello, se fotografió con sus fans, que cada vez son más. Larga vida a Gira y compañia!!


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