jueves, 27 de febrero de 2020

KAOM FEST 2020: ODISEA EN EL ESPACIO


19 de Febrero, Miercoles. Dabadaba (Donosti) se viste de gala, y no es para menos, puesto que se celebra una nueva edición del Kaom Fest. Este bolazo está organizado por Keep and open mind y Gure Bazterrak, por lo tanto, tenemos la certeza que presenciaremos bandas muy interesantes. 

Después de la poca asistencia del evento el año pasado, en esta edición la gente a respondido pese a ser entre semana. Dabadaba ofreció una buena entrada, bien es cierto que dicho concierto merecería un llenazo. Pero bueno, estas bandas (la mayoría instrumentales) son en gran medida poco conocidas, joyas para melómanos más exigentes. 

A las 21:00 empezó el espectáculo.


La primera banda en abrir la lata fueron el duo VLMV, antes llamados Alma. La banda ya visitó Donosti hace unos años (Convent Garden, junto a Giranice), y el recuerdo fue espectacular. Pete Lambrou y Ciaran Morahan hacen mágia. Ellos dos son capaces de hipnotizarte y llevarte a otros mundos paralelos. Ambient, post-rock,...donde el silencio es sumamente importante. Todo ello acompañado de la prodigiosa voz de Pete, voz que te atrapa y te retuerce el corazón. Música íntima, emotiva, nos sentimos parte de una película, donde VLMV sería la banda sonora perfecta. "Little houses", "the gardener", "the lighthouse",.....pelos como escarpias. Concierto corto pero contundente, VLMV se llevaron una ovación de gala y la sensación de que están muy infravalorados. Merecen llegar a más público.


Para Clouds in the Clouds nos pusimos adelante, queríamos viajar en su mundo post-rockero. Desde su "As the spirit wanes" en el que nos hicimos seguidores,  me han parecido uno de los grupos más interesantes de la etiqueta "postrock", donde su afinidad a leyendas como Explosions in the Sky les auguraba un gran futuro. Pena que estuvieran desaparecidos (o por lo menos yo no tuve muchas noticias de ellos); pese a todo el año pasado sacaron disco nuevo, el cual presentaron en Dabadaba. Pete y Ciaran de VLMV también son integrantes de la banda. El quinteto, muy simpatico toda la velada, dio rienda suelta a su propuesta. Pasajes suaves y emotivos mezclándose con furiosas guitarras, cual montaña rusa, hicimos un viaje muy hiperactivo en una música, por momentos melancólica, con una energía a prueba de bombas. El personal alucinaba con sus hipnóticos sonidos, momentos calmados que tarde o temprano se derrumbaban en un terremoto sonoro que hizo nuestras delicias.

Corto pero intenso, una puta maravilla. Como siempre Kaom Fest (vamos a ciegas) no defraudó. Grupos de culto en una sala de lujo. Para la siguiente edición, esperemos que se animen más melómanos.

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